vialibre 24/07/2025
En el mundo de la logÃstica, solemos mirar la innovación desde lo más alto de la pirámide tecnológica: automatización, inteligencia artificial, robótica avanzada. Pero a veces, la verdadera revolución comienza desde el piso… literalmente. Tal es el caso de los pallets inteligentes, una evolución inesperada —pero poderosa— de uno de los elementos más comunes en cualquier cadena de suministro.
Durante décadas, las tarimas (o pallets) han sido vistas como meras plataformas de carga. Sin embargo, el Internet de las Cosas (IoT) ha cambiado ese paradigma. Al integrar sensores y conectividad, estos elementos tradicionales se transforman en activos inteligentes capaces de generar datos sobre ubicación, movimiento y condiciones ambientales. ¿El resultado? Una nueva capa de visibilidad que permite resolver algunos de los mayores desafÃos logÃsticos: desperdicio, pérdidas, ineficiencia y falta de transparencia.
La información, no el dispositivo, es el activo más valioso
Hablemos con claridad: la tecnologÃa por sà sola no cambia nada. El cambio ocurre cuando esa tecnologÃa genera información útil y habilita decisiones más inteligentes. Un solo sensor puede decirnos dónde está una tarima. Una red de tarimas conectadas puede detectar patrones, anticipar interrupciones y optimizar operaciones a gran escala.
El IoT aplicado a los pallets no es solo una herramienta para "cuando algo sale mal". Es una fuente estratégica de datos en tiempo real que permite a las empresas mejorar calidad, reducir costos, elevar niveles de servicio y avanzar en objetivos de sostenibilidad.
En CHEP, por ejemplo, ya utilizamos pallets inteligentes en distintos mercados. Algunos se destinan a diagnósticos puntuales: sensores temporales que nos ayudan a entender problemas especÃficos como pérdidas o retrasos. Otros forman parte de sistemas permanentes que escanean continuamente la red logÃstica, detectando ineficiencias invisibles. Y luego está la serialización, que da a cada pallet una identidad única, lo que permite seguir su ciclo de vida y comprender mejor cómo fluyen los productos en el sistema.
Más de mil millones de datos… y contando
Los pallets inteligentes ya generan más de mil millones de datos al año. Estos datos no solo permiten rastrear mercancÃas. También ayudan a predecir mantenimiento, optimizar inventarios, prevenir interrupciones costosas y reducir el capital de trabajo. En definitiva, hacen que la logÃstica deje de ser reactiva y se vuelva predictiva.
Pero la verdadera potencia emerge cuando estos datos se comparten. Al colaborar con socios dentro de la cadena de suministro, las empresas logran una visión holÃstica de lo que ocurre: dónde se generan retrasos, dónde se desperdicia producto, dónde se pueden eliminar viajes vacÃos.
La colaboración basada en datos no es solo eficiente, también es responsable. Según la ONU, más del 13% de los alimentos se pierde antes de llegar al punto de venta. Muchos de esos desperdicios podrÃan evitarse con mayor visibilidad y mejores tiempos de respuesta. Los pallets inteligentes permiten detectar esos puntos débiles —como maltrato en trayectos rústicos, problemas de refrigeración o tiempos muertos innecesarios— y actuar antes de que el daño esté hecho.
El presente ya llegó
Hablar del IoT como una promesa de futuro es quedarse atrás. Ya está aquÃ, funcionando. El verdadero reto es escalar su impacto: pasar de pruebas piloto a ecosistemas completos, de silos tecnológicos a colaboración masiva. Eso requiere infraestructura, estándares compartidos y, sobre todo, una mentalidad de apertura hacia la inteligencia colectiva.
Los pallets inteligentes son, en muchos sentidos, el emblema de esta transformación. Tomamos algo simple, cotidiano… y lo volvimos más inteligente que nunca. Porque en la cadena de suministro del futuro, los activos no solo se mueven: también piensan, aprenden y ayudan a tomar mejores decisiones.