vialibre 25/05/2026
La seguridad vial es uno de los grandes desafíos de la movilidad contemporánea. En un entorno donde peatones, ciclistas, motociclistas, automovilistas, transporte público y transporte de carga conviven diariamente en calles y carreteras, avanzar hacia desplazamientos más seguros requiere algo más que infraestructura: exige formación, corresponsabilidad, tecnología y una cultura vial compartida.
En este contexto, la Semana Mundial de la Seguridad Vial de las Naciones Unidas se ha consolidado como una plataforma internacional para impulsar acciones que reduzcan los riesgos asociados al tránsito. Esta iniciativa, promovida por Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, tuvo su primera edición en 2007 y se celebra de forma bienal con el objetivo de movilizar a gobiernos, organismos internacionales, sociedad civil, empresas y comunidades en torno a medidas concretas para salvar vidas en las vías.
Para MOBILITY ADO, esta conversación representa una oportunidad para subrayar el papel de la profesionalización de las y los conductores como un componente esencial de la seguridad vial. Desde la experiencia de su Centro de Formación de Conductores, la compañía ha fortalecido una visión en la que la capacitación no solo transmite conocimientos técnicos, sino que también contribuye a construir conciencia, responsabilidad y mejores hábitos de convivencia en el ecosistema urbano.
“Como Centro de Formación de Conductores de una de las empresas de autotransporte con mayor presencia en el país, somos conscientes de nuestra responsabilidad en el aseguramiento, la difusión y el establecimiento de una cultura de seguridad vial”, señaló Enrique Zavala, Gerente del Centro de Formación de Conductores de MOBILITY ADO.
Desde esta perspectiva, la capacitación cumple una función estratégica en tres dimensiones: garantizar la formación de conductores y conductoras en materia de educación vial; difundir con la sociedad conceptos que permitan a todos los actores del ecosistema urbano acceder a información relevante; y generar contenidos especializados que traduzcan la cultura vial en mensajes accesibles y comprensibles.
La formación de conductores ha evolucionado de manera significativa frente a los nuevos retos de movilidad. Aunque los principios de una conducción segura se mantienen, las condiciones actuales exigen una preparación cada vez más integral. Hoy, quienes operan unidades de transporte requieren habilidades técnicas, criterio operativo y preparación emocional para enfrentar entornos viales más densos, dinámicas de circulación más complejas y vehículos equipados con tecnologías cada vez más sofisticadas.
“Si bien los autobuses actuales incorporan tecnologías que hacen la conducción más segura y eficiente, su aprovechamiento depende de una formación adecuada”, explicó Zavala.
En ese sentido, la profesionalización también implica reconocer que no todos los conductores parten del mismo punto. Algunas personas llegan con experiencia previa, pero requieren desaprender prácticas inadecuadas para incorporar técnicas de conducción segura y eficiente. Otras inician sin experiencia formal y necesitan desarrollar habilidades desde cero, al mismo tiempo que fortalecen su motivación y comprenden la relevancia social de su labor.
Para el Centro de Formación de Conductores, la experiencia práctica es un componente indispensable. La conducción profesional no se limita a memorizar reglamentos o comprender el funcionamiento mecánico de una unidad; también exige desarrollar habilidades técnico-motoras, criterio de anticipación, toma de decisiones y sensibilidad frente a la responsabilidad que implica trasladar personas.
Para Zavala, uno de los principales retos está en generar conciencia sobre cómo decisiones aparentemente pequeñas pueden tener un impacto significativo en la vida de las personas. El control de la velocidad, el respeto a las señales de tránsito, la atención a otros actores de la vía y el cumplimiento de los reglamentos son prácticas que deben entenderse no solo como obligaciones operativas, sino como expresiones concretas de una cultura de prevención.
A esta visión formativa se suma la conducción eficiente, una práctica que muchas veces se asocia únicamente con el ahorro de combustible, pero que también tiene un impacto directo en la seguridad vial. De acuerdo con Juan Abel Arias, Director de Mantenimiento y Transición Energética en AVANZA by MOBILITY ADO, conducir de forma eficiente implica anticipar, evitar maniobras bruscas, acelerar y frenar de manera progresiva, realizar giros suaves y mantener una conducción más previsible, permitiendo, con estas técnicas, reducir situaciones de riesgo tanto al exterior como al interior de las unidades.
La tecnología y el análisis de datos también comienzan a desempeñar un papel cada vez más relevante en la construcción de una movilidad más segura. Actualmente, los autobuses pueden generar información sobre parámetros de conducción, alertas, frenadas, aceleraciones, giros y otros comportamientos operativos que, analizados adecuadamente, pueden contribuir a identificar patrones y fortalecer los procesos de capacitación.
Como parte de este compromiso, MOBILITY ADO cuenta con un Centro de Formación de Conductores orientado a fortalecer la profesionalización de quienes hacen posible la movilidad todos los días. Además, impulsa programas de educación vial como Muévete Concui, una iniciativa enfocada en acercar conceptos de seguridad vial a niñas, niños y comunidades, promoviendo desde edades tempranas una convivencia más segura, consciente y responsable en las vías.
En un país donde la movilidad es parte esencial de la vida cotidiana, la seguridad vial no puede entenderse como una responsabilidad aislada. Se construye desde la formación de cada conductor, desde la conciencia de cada usuario y desde la capacidad de las organizaciones para transformar experiencia, tecnología y datos en mejores prácticas. Para MOBILITY ADO, ese es el camino hacia una movilidad más simple, más humana, más inteligente y, sobre todo, más segura.